Seguro que recién comenzó el año comenzaste a ver tu casa con cierto aburrimiento,

…sentiste detrás de la nuca ese cosquilleo intenso que recorre la espalda y se vuelve un impulso incontenible de cambiar todo y renovar tu entorno o, por lo menos, refrescarlo un poco.

Quizá moviste un par de muebles de lugar, reacomodaste la habitación principal, tiraste (¡por fin!) ese tapete de la abuela que tenía más polvo que anécdotas, quitaste las telarañas (por favor, di que las quitaste) y llamaste a algún servicio de ayudantes del hogar para que mandaran una tropa a barrer, trapear, aspirar y acomodar cada rincón que toca la vista. Incluso le llegó el momento de un respetuoso sepelio a esa planta del corredor que tu madre te regaló cuando te mudaste, y que no dejó de marchitarse desde entonces, y conseguiste un par de helechos frescos para mejorar tu Feng-Shui. ¡Fenomenal!

Ahora que ha pasado el frenesí, puedes detenerte a contemplar tu obra maestra con cierta complacencia y un ojo más crítico: ésta maceta no “armoniza” en esa esquina, aquella silla necesita algo de mantenimiento, ese nuevo tapete podría haber sido un poco más grande… Poco a poco cada rincón va quedando como lo imaginabas y te vas sintiendo cada vez más satisfecho con el arreglo general y los detalles más minuciosos; puedes descansar un momento en ese cálido rayo de sol que se cuela por las cortinas de… ¡EPA!

¡Esas cortinas se tienen que ir! ¿Probamos ahora con persianas…?

Coastal abstract Section of diaphanous drapes of resort hotel overlooking the Atlantic Ocean

 

Estás a punto de sumergirte en un debate que ha dividido a arquitectos, interioristas, propietarios, amas y amos de casa, jóvenes emancipados, padres opinadores, parejas enamoradas y a la humanidad en su conjunto desde los albores de las civilizaciones humanas: ¿cortinas o persianas?

Tal vez no lo imaginabas, pero las persianas tienen varios miles de años de existir y probablemente sean una de las invenciones más antiguas que hayamos desarrollado como especie. En Egipto y el valle del Nilo, donde se domesticó el lino para convertirlo en textil, comenzaron colgando lienzos húmedos para contener el sol y el polvo; por todo Asia ataron bambú y carrizo para formar paneles enrollables que les permitieran mantener al inclemente sol alejado. En Japón el ubicuo y versátil papel arroz les permitió un control muy sofisticado de la luz, que deja pasar la mayor parte de ella, pero aísla muy bien el calor y el frío del exterior.

Y a partir del 1700 comenzó a popularizarse lo que conocemos como “persianas venecianas”, hileras de delgadas tablas unidas por una estructura de cordel que les permite modificar coordinadamente su ángulo para dejar pasar más o menos luz a voluntad y que parecen haber sido inventadas en… adivinaste… ¡Persia! Sí, pese a su nombre es más probable que se originarán en lo que hoy es Irán, pero se les conoce como venecianas porque en esta ciudad italiana parece haber prosperado el comercio de éste artilugio de maravilla hacia el resto de Europa. Quién lo diría, ¿eh?

 

Photo of simple design light bedroom with double bed

 

Y de las cortinas ni decirlo, nos acompañan desde que pudimos colgar una piel de animal en la caverna troglodita y fueron sofisticándose con el desarrollo de materiales y técnicas, pero aún hoy día, en plena era digital, el concepto básico persiste inalterado: un buen trozo de material flexible que pende de un soporte en la parte superior.

Cierto, el material bien podría ser nanotecnología de la era espacial y estar conectado por inducción al sistema más avanzado de domótica y automatización, reconocernos al acercarnos a casa gracias al smartphone de última generación y a una poderosísima y personalizadísima app que conoce nuestras más profundas y obscuras preferencias de iluminación y calefacción, para descorrerse al abrir la puerta de la entrada y permitirnos el lujo de disfrutar una espectacular puesta de sol con la comodidad de un Shah del Medio Oriente. Aun así, con toda esta sofisticación, en el fondo sigue siendo ese humilde trozo de material que cuelga de la pared para permitirnos escapar del sol, del frío, y de la predadora mirada de los vecinos “bien intencionados” y transeúntes extraños por igual.

Y bueno, en un principio la selección de persianas o cortinas era muy sencilla, dependía en realidad de los materiales y tecnologías disponibles en la región, no había mucho que hacer. Pero el comercio y la navegación rápidamente incrementaron las opciones de textiles y materiales para elegir y el ingenio y la innovación hicieron lo mismo con opciones y modelos a escoger, hasta llegar al dilema actual, ¿qué escoger, una elegante cortina, una persiana sofisticada? Y la respuesta en realidad no es tan sencilla, hay muchos factores que vale la pena considerar.

Además del estilo particular que te hace tan único y especial y que en el mundo ideal sería el factor decisivo en tu elección, vale la pena considerar los aspectos técnicos, estéticos y económicos de cambiar esa polvosa cortina que comienza a aburrirte:

 

Algunos elementos técnicos:

Ubicación.

¿En dónde se encuentra la ventana, tragaluz, ventanal, abertura que buscas cambiar o colocar? Grandes ventanales generalmente son más prácticos de cubrir con cortinas, ventanas alargadas de pared a pared en cambio son más sencillas de manejar con persianas en secciones, que te permiten abrir o cerrar por partes o completamente el paso de luz para adecuarse a cualquier situación. Si lo que necesitas regular es un tragaluz inclinado, las persianas corredizas guiadas por riel o cordón son la elección más inteligente, pero requerirán mantenimiento de manera regular.

 

Fijación.

¿Cómo lo vamos a sostener? Parece muy obvio, pero si no tomas en cuenta cómo lo vas a sujetar, podrías encontrarte en un lugar muy complicado cuando llegues a casa con la nueva inversión. Si fijarás a una pared de panel de yeso (que cada día son más generalizadas, especialmente en departamentos) necesitarás una solución liviana y sujetarla a los pilares estructurales de la pared. Si piensas sostenerlo del techo, cuida de que el sistema para fijar que escojas soporte el peso, no te gustaría que cayera estrepitosamente en mitad de la noche y que te tome desprevenido en una situación inconveniente.

 

Situación.

¿Tenemos alguna necesidad muy específica que resolver? Hospitales y oficinas recurren a persianas por la conveniencia y versatilidad. Si estás buscando una solución para tu sala de tele de última generación, querrás persianas motorizadas con “black-out” para disfrutar de tu película favorita sin levantarte del sillón y sin reflejos en la pantalla. Si se trata de la sala de la abuela, una cortina bonita y sencilla de operar tal vez la haga más feliz. Se trata de pensar en quién y cómo la va a utilizar.

 

Ahora hablemos de estética, hay algunos conceptos que podría interesarte considerar:

Luz.

¿Cuánta luz queremos/necesitamos tener en la habitación? Si estás pensando en el ventanal de la sala, muy probablemente querrás tanto sol como puedas dejar pasar, pero controlar el calor. Si, por el contrario, lo que estás planeando es un cuarto para revelar fotografías, entonces querrás dejar fuera toda la luz, completamente. Piensa en todos los casos posibles, y escoge una opción que se ajuste a tantos escenarios como puedas.

 

Color.

¿Con qué va a combinar? Parece una pregunta sencilla, pero muchas personas pasan horas tratando de decidir entre tonos de rosa y colores completamente diferentes entre sí. Si tienes problemas para elegir, piensa en “esquema”. ¿Qué tonalidades encuentras con mayor frecuencia en la habitación? Con la infinita variedad de materiales disponibles es muy probable que puedas encontrar una combinación que parezca hecha especialmente para ti o un color sólido que será perfecto para darle vida a ese rincón.

 

Estilo.

¿Cómo te gusta vivir? Si vives en una cabaña en la ladera de una colina, dudo que una persiana minimalista te vaya a hacer feliz; en cambio, si estás estrenando tu departamento en el último piso en la gran ciudad, una cortina sencilla con cortinero tradicional probablemente te vaya a parecer insuficiente. Mira tu entorno y siéntate un momento frente a la ventana que piensas cubrir, cierra los ojos y piensa cómo es la vista que te gustaría tener al abrir los ojos. Teniendo esa idea clara, la selección será muy natural y sencilla.

 

Y, por último, dinero.

¿Qué presupuesto tienes, y cuánto quieres gastar? Si el dinero no es un tema que te agobie, busca hasta encontrar la combinación que llena tu imaginación; para el resto de los mortales, recuerda: ningún presupuesto sustituye el buen gusto. Decide si cortina o persiana para empezar y, una vez decidido, busca la combinación de tecnología y material que sea más adecuada para tu presupuesto.

Recuerda que, sin importar lo que escojas, cortina o persiana, éste es un elemento de la habitación que estará siempre a la vista y recibirá la mayor atención. Debe gustarte, llevarse bien con el resto de la habitación y no costarte tanto que la odies cada vez la mires. Toma un tiempo libre para mirar revistas y sitios de decoración, estoy seguro de que un ejemplo te ayudará a decidir.


 

Cousi es un blog de Bancompara.mx

Si quieres saber más, te invitamos a visitar nuestra página y a comprobar cómo Bancompara.mx ha ayudado a los mexicanos a iniciar y proteger sus patrimonios por medio de ahorros en sus hipotecas. Vivir una vida más Cousi inicia por tomar mejores decisiones financieras. 

 

No responses yet

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *